MAVECURE

La respiración de la piedra

Los cerros de Mavecure, ubicados en el departamento del Guainía, emergen con fuerza sobre la llanura amazónica como gigantes de piedra que conectan el pasado más remoto con la selva viva que los rodea Formados por granito y granodiorita del Escudo Guayanés, tienen entre 1.700 y 2.000 millones de años, lo que los convierte en algunas de las formaciones geológicas más antiguas del planeta. 

LA RESPIRACIÓN DE LA PIEDRA

En los cerros de Mavecure, la selva y la roca comparten un ciclo de respiración propio, donde la piedra negra se convierte en el pulmón mineral de este paisaje. Bajo el calor del sol, la roca se calienta y -a medida que la temperatura sube- el agua acumulada en su superficie comienza a evaporarse. Es con esta exhalación de vapor hacia el cielo que el calor se disipa lentamente en el aire. Durante la noche, la piedra se enfría y, en lugar de exhalar, parece inhalar la humedad del ambiente. Las nubes formadas por el vapor que subió durante el día regresan en forma de lluvia que baja como hilos de plata por las laderas, encontrando los surcos y canaletas que se han formado por el paso del tiempo y que continúa esculpiendo con cada descenso. 

En este ciclo continuo, la piedra refleja la dualidad entre inhalar y exhalar, entre lo caliente y lo frío. Las superficies de los cerros, endurecidas por el calor del día, encuentran alivio en la frescura de la lluvia nocturna. Es una danza perpetua entre el calor que sube y el agua que baja, entre la expansión de la roca y su enfriamiento, donde la selva y la piedra respiran al unísono, como si fueran un solo ser viviente.